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lunes, 16 de julio de 2012

Pete Postlethwaite

Postlethwaite murió hace ya casi dos años. Tuve la tentación de escribir una entrada sobre su carrera en ese momento pero decidí dejarla para otra ocasión, porque el objetivo del blog no es el de convertirse en un obituario, ni tampoco me gusta esa costumbre de ensalzar los méritos de la gente cuando se muere, como si no los mereciera en vida, o tal vez  no, y es que realmente somos así y nos ponemos muy dignos y tendemos a mitificar la figura de cualquiera. 

La primera película en la que Postlethwaite llamó la atención fue en En el nombre del padre (1993, Jim Sheridan), con una  interpretación entrañable de Giuseppe Conlon, el padre de Gerry (Daniel Day-Lewis), un hombre íntegro y formado, respetado por todos los reclusos, y que intenta llevar por el buen camino a su díscolo hijo. 

Aunque tenía una carrera bien asentada en el panorama británico, la película le abrió las puertas a papeles de mayor relevancia en un mercado americano en el que había hecho acto de presencia de manera esporádica. De este modo, se hizo con el personaje de Kobayashi, personaje de especial importancia en la película Sospechosos Habituales (Bryan Singer, 1995)

Poco después, Steven Spielberg se fijó en sus rasgos curtidos y pose de villano para interpretar en El Mundo Perdido (1997) a Ronald Tembo, un experto cazador cuyo objetivo es acabar con el tiranosaurio que campa a sus anchas en la isla de Sorna. Volvió a repetir a las órdenes de Spielberg ese mismo año con una película completamente diferente, Amistad, la historia de unos esclavos negros que se amotinan del barco en el que eran transportado hacia los Estados Unidos y donde son juzgados. Precisamente fue Postlethwaite quien interpretó a William S. Holabird, el fiscal encargado de defender los intereses del gobierno estadounidense durante la causa.

Una de sus últimas intervenciones fue en Furia de Titanes (Louis Leterrier, 2010), donde dio vida a Dictis, un humilde pescador que encuentra el ataúd a la deriva que guarda al bebé Perseo, por lo que decide recogerlo convirtiéndose así en el padre adpotivo del héroe griego. De este modo concluyó la carrera de este actor británico que, según Spielberg, era "el mejor actor del mundo". Sin duda era un gran actor pero, volviendo a lo que comentaba al inicio de la entrada, Spielberg lo dijo a toro pasado, una vez había muerto, y no vi que dijera lo mismo antes de morir. Además, resultaría grotesco decirlo después de haber dirigido a gente como Robert Shaw, Liam Neeson, Anthony Hopkins o Sean Connery que, con todos los respetos para el bueno de Postlethwaite, son de otro planeta.

Filmografía seleccionada:

Con Sofía Loren en Venecia, 2002.



Con Daniel Day Lewis en En el nombre del Padre

Con Richard Attenborough en 2007
Interpretando a El Rey Lear en 2008

jueves, 28 de octubre de 2010

Jim Sheridan

Jim Sheridan (izq) y Daniel Day Lewis, en el rodaje de "En el nombre del padre"
El prestigio del director dublinés Jim Sheridan es debido a una escasa filmografía, pero de una calidad indiscutible, que inició allá por 1989 con la película Mi pie izquierdo. En ella contaba la vida de un conocido pintor que padecía una parálisis cerebral por la cual sólo podía utilizar, como el nombre de la película indica, su pie izquierdo. El papel cayó en manos de Daniel Day-Lewis, con el que formó un tándem magistral plasmado en dos películas más: En el nombre del padre (1993) y The Boxer (1997).

Estas dos películas coinciden en un mismo contexto, una Irlanda en la que el IRA campa a sus anchas y se encuentra más poderoso. En la primera,  Day Lewis interpreta a Gerry Conlon, uno de los "Cuatro de Guildford", condenados injustamente a más de quince años de cárcel por un atentado en el que murieron cinco personas. En The Boxer, esta vez el personaje principal, de nombre "Danny Boy" Flynn, es un antiguo miembro del IRA que, tras cumplir una condena, intenta por todos los medios rehacer su vida al margen de cualquier actividad delictiva y abriendo una escuela de boxeo.

Por norma general, su cine aborda una temática social exenta de cualquier tipo de intentos de manipulación hacia el espectador, como podríamos ver en otras películas semejantes, como El viento que agita la cebada (2006), de Ken Loach, mostrando hechos contrastados y sin caer en maniqueísmos baratos que , malintencionadamente, pretenden posicionarnos de un lado en concreto. 
Dentro de ese cine social, Sheridan añade a su filmografía la cuestión de la inmigracion en el drama En América (2002) y las disputas del campo entre propietario y arrendatario en la ya mencionada en otra entrada El Prado (1990).

De esta manera, cierra un círculo de películas que podrían ser consideradas como el máximo exponente, junto con la filmografía de Loach, del cine británico de los 90, para después dar el salto a Hollywood, donde ha realizado dos films que, según la crítica especializada, bajan el listón considerablemente.

Richard Harris y Sean Bean en El Prado (1990)
Daniel Day-Lewis y Pete Postlethwaite en En el nombre del Padre (1993)
Daniel Day-Lweis y Emily Watson en The Boxer (1997)
Daniel Day-Lewis y Ruth McCabe en Mi Pie Izquierdo (1989)
Paddy Considine y Samantha Morton en En América (2002)

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